"El quince de mayo en la jungla de Nool, en el calor del día, en el frío de la piscina", y justo en el centro de la primera página del clásico libro del doctor Seuss, es donde comienza la historia. Horton es un amigable elefante parlanchín, quien se encontraba nadando una tarde cuando fue interrumpido por una mota de polvo que flotaba y… gritaba. Es un grito débil, pero un grito de todos modos. Horton descubre que toda una comunidad de pequeñas criaturas llamadas Quién, viven en esa mota. Su mundo es pacífico y solo se escuchan noticias positivas.
Ahora los Quién tienen un problema. No están acostumbrados a flotar a través de la jungla. El hecho de que su mota se haya desprendido de un sitio seguro de descanso podría representar un desastre para su pequeño mundo. Pero han encontrado su salvación en Horton, quien ha asumido la responsabilidad de llevar la mota —acomodada sobre un trébol— a un refugio en un punto alto del Monte Nool. Si triunfa, la paz se restaurará en VillaQuién.
Por supuesto que su aventura no es fácil. Empezando por una malhumorada canguro —autodenominada como la reina de la jungla— que no cree en los Quién. Su incredulidad alimenta una persecución hacia Horton, a quien acusa de envenenar las mentes de los niños de la jungla con mentiras sobre criaturas que no existen. Ella hará cualquier cosa para quitarle a Horton su trébol —y su sentido de responsabilidad con los Quién.
ELEMENTOS POSITIVOS:
La película de Horton va de la mano con Horton, el libro, en cuanto a uno de los temas principales: "Aunque no puedas verla o escucharla del todo, una persona es una persona, ¡sin importar cuán pequeña sea!" Theodor Seuss menciona esta noble premisa en 1954, y la idea de preocuparse por el débil y desprotegido es aún más significativa en estos días, tras la desgracia del caso Roe v. Wade —el caso judicial que permitió legalizar el aborto en los Estados Unidos.
Horton actúa como protector y defensor de aquellos quienes no pueden protegerse ni defenderse a sí mismos, aún ante la persecución. En algún momento, tiene la oportunidad de escapar del ridículo y el castigo si solo niega la existencia de los Quién y termina su aventura de llevarlos sanos y salvos a su hogar. Él se niega a rechazar a sus pequeños amigos. Los productores utilizan una frase del libro de Seuss, Horton Hatches the Egg, para reforzar su determinación. "Siento lo que digo y digo lo que siento: El compromiso de un elefante es a un 100%!"
Otro de los temas —uno más complicado— que es tomado de las páginas de Seuss es la idea de que cada persona es vital para la comunidad. En un momento crítico, cuando los Quién necesitan que el mundo de los grandes sepa sobre su existencia, sus lamentos no son escuchados hasta que el más pequeño de los Quién se integra al bullicio. El resto de la película es muy similar a lo que se encuentra en el libro. Más allá de eso, la película profundiza en el desarrollo de los dones que tiene este pequeño Quién —no necesariamente aquellos que uno pensaría que deberían tener.
El alcalde de VillaQuién, McDodd ("devoto, justo y un poco extraño") tiene 96 hijas y un hijo. A pesar de que su casa —y su singular cuarto de baño— está repleta, el alcalde trata de tener una relación personal con cada uno de sus hijos. No siempre lo logra, pero lo sigue intentando. La relación con su hijo JoJo es particularmente retadora, ya que JoJo se niega a hablar. El mutismo voluntario del chico se debe, en parte, a la presión que siente de parte de su padre por convertirse en el próximo alcalde de VillaQuién. Al final, McDodd termina aceptando a su hijo por quien es.
Por último, la película lidia con el conflicto entre tener una perspectiva idealista de la vida que se aleja de la realidad, y con tener una perspectiva realista de la vida que reconoce y enfrenta las situaciones negativas. Esta última se sostiene como la mejor opción.
CONTENIDO ESPIRITUAL:
Aunque nunca se menciona a Dios, Horton Hears a Quién! explora el concepto de tener fe en un ser superior —uno no visible. Al principio, McDodd es el único que puede comunicarse con Horton, por lo que los otros Quién piensan que el alcalde está alucinando. Mientras tanto, McDodd intenta asimilar la idea de que todo su mundo cabe en una mota de polvo que se posa sobre una flor en el mundo de Horton. Su dificultad para confrontar este concepto se ve acentuada por el hecho de que no puede ver a Horton.
Cuando McDodd comienza a sentir la presencia de Horton, para su asombro, su mundo de repente comienza a tener más sentido. Cuando él trata de explicarles esto a sus amigos de VillaQuién, utiliza unas palabras extrañamente similares a Juan 3:8: "Miren el viento [que causó Horton]! ¿Qué creen que significa?"
En el mundo de Horton, la canguro asume un punto de vista naturalista extremo. "Si no puedes ver, escuchar o sentir algo, ¡es porque no existe!", dice. Pero su dogmatismo se muestra como injusto y motivado por el temor de perder el control sobre las otras criaturas de la jungla.
Otras dos pequeñas cosas que merecen mención: Una pintura del tataratatarabuelo de McDodd, lo retrata como un hombre de las cavernas. Una niña dice que en su mundo imaginario, todos la veneran.
CONTENIDO SEXUAL:
Se comenta que el alcalde y su esposa han estado "ocupados", debido a que tienen muchos hijos.
CONTENIDO VIOLENTO:
Al cargar la mota de polvo que contiene las casas de VillaQuién, Horton rápidamente comprende que un "pequeño bache arriba [en el mundo de Horton] es un gran bache abajo [en la mota]". Por este motivo, mientras Horton realiza su viaje a través de la jungla, ocasiona frecuentes terremotos en VillaQuién. Se quiebran muchas cosas y algunas sacudidas asustan más que otras. Ningún Quién sale lastimado de los temblores, pero en medio de éstos el alcalde abofetea a varios de ellos. Un temblor interrumpe su cita con el dentista y el alcalde termina con un brazo anestesiado, en lugar de adormecérsele la boca.
Las aventuras de Horton incluyen la embestida de una pandilla de monos que disparan bananas y Horton tiene que pasar por un puente colgante. (Esta última hazaña debió asustar a alguno de los pequeñines con quien compartí la sala de cine, ya que escuché a un papá susurrar: "¡Él va a estar bien!", mientras Horton luchaba por su seguridad.) En un par de ocasiones, Horton hizo la pantomima de estar peleando con enemigos invisibles y les decía cosas. ("Ven grandote, ¿¡quieres probar algo de esto!?" En una oportunidad, Horton se golpea la cabeza con la rama de un árbol, y en otra es perseguido por una multitud enfurecida.
Vlad, la desagradable águila, alentada por la Reina Canguro para desaparecer la mota de polvo de Horton, habla sobre devorar el trébol, regurgitarlo y devorarlo de nuevo. Morton, el amigo de Horton, le advierte al elefante que si Vlad lo atrapa, le "arrancará la carne". Pero cuando Vlad persigue a Horton, no utiliza ninguno de sus métodos. En lugar de eso, persigue a Horton dirigiéndolo hacia un peñasco ("¡Quebraré al elefante en millones de pedazos!") y le roba la flor.
LENGUAJE VULGAR:
McDodd y el cónsul de VillaQuién se llaman uno al otro "bobo" e "idiota". En una de sus discusiones (en la cual el público puede verlos pero no escucharlos), el cónsul señala a McDodd, luego señala el trasero de un burro, con la clara implicación de que los ve como iguales. La odiosa canguro acusa a Horton de transformar a los niños de la jungla en "un puñado de atolondrados" y otro tipo de cosas.
CONTENIDO CON ALCOHOL O DROGAS:
Ninguno.
CONCLUSIÓN:
Leer el libro Horton Hears a Who! toma unos siete minutos, por lo que sentí curiosidad por ver lo que los productores habían hecho con la historia para convertirla en un largometraje. Luego de escuchar comentarios sobre cómo las películas The Cat in the Hat de Mike Myers y How the Grinch Stole Christmas de Jim Carey eran simples y planas en algunas escenas clave, me sentí gustosamente sorprendido por esta película.
En primer lugar, nadie echó a perder el refrán pro-vida, el cual cimienta tanto la hermosa película animada como el libro. Encima de eso, los guionistas Ken Daurio y Cinco Paul trabajaron muy duro para agregarle narración al simpático elefante del Dr. Seuss —así que los detalles adicionales de la historia suenan como si vinieran directamente del libro. (¡Si usted piensa que eso no es un gran logro, trate de escribir su propia versión alguna vez!)
La adición con la que estaba más complacido fue la exploración de la fe en cosas invisibles, la cual tiene sólo una breve mención en el libro, pero en la pantalla tiene una presencia significativa. La interacción entre el alcalde McDodd y Horton deja a los espectadores con la impresión de que la fe no sólo se trata de ser razonable sino que, en este caso, lo hace a uno más amoroso y más responsable.
Sin embargo, Horton no es una completa alegoría de conexiones entre cada elemento y la vida real. Algunas veces se invierten los roles, lo cual puede verse en la representación que se hace de la canguro naturalista. La señora canguro es una maniática del control, sermoneadora y pedante inspiradora de temor. Y es ella quien persigue a Horton, el hombre, eh… el paquidermo de fe. No obstante, Horton no es la figura perfecta de Dios. (Comete muchas torpezas) y en lugar de acentuar la moraleja de la historia, los productores decidieron terminarla con una rendición de los animales de la selva ante la canción de REO Speedwagon "Can't Fight This Feeling" ("No puedo evitar este sentimiento"). ¿Qué tal eso para un final superficial?
Así que los espectadores que buscan llevarse a casa una lección como las de la escuela dominical, no la encontrarán en esta película. Pero sí se les da la oportunidad de mantener una discusión significativa sobre fe y responsabilidad, todo gracias a un regordete y amoroso elefante quien está seguro de hacer que tanto padres como niños salgan de la sala de cine moviendo sus trompas y buscando tréboles morados para deshojar.