No es culpa de Penelope ser… deforme. Es culpa de su tatarabuelo. Él es el aristócrata quien abandonó a la sirvienta que amaba, por un matrimonio más aceptable socialmente. Por rencor hacia él, la madre de la chica (una bruja) maldijo a su familia, prometiendo que la primogénita de la familia Wilhern tendría la cara como la de un cerdo. La maldición sólo podría romperse cuando "uno de su misma especie" la amara por quien ella es. Para siempre.
Desafortunadamente para Penelope, los Wilherns han procreado muchos hombres —generaciones de ellos. Después de cuatro niveles en el árbol familiar, conforme el calendario se acerca al siglo XXI, nace Penelope y se cumple en ella la vieja promesa de venganza.
Su madre se siente tan abrumada por la apariencia de su hija, que finge la muerte de la niña y encierra a Penelope en su habitación. Ahí vive por 18 años, se educa y entretiene, pero en total soledad. Cuando alcanza la edad para casarse, su madre toma nuevamente el control y contrata a una casamentera para que atraiga a los adinerados príncipes azules de la ciudad. Los solteros se sienten intrigados… hasta que ven a Penelope, cuya cara hace que quieran saltar por la ventana. (Más de uno, de hecho lo hace.)
Práctica e incondicional, Penelope no se rinde ante la esperanza de casarse. Y luego aparece Max. Aunque está asustado por su apariencia, no se lanza por la puerta o la ventana como lo han hecho los demás. Una tentativa y tierna amistad comienza a crecer entre ellos. Pero justo cuando Penelope comienza a tener esperanzas, Max desaparece. Parece que hay algo más para ellos que sólo conocerse.
ELEMENTOS POSITIVOS:
Como se evidencia desde los prólogos, esta es la historia de Penelope aprendiendo a gustarse a ella misma, a pesar de que los demás están horrorizados por su apariencia. Precavida al inicio, y luego decidida, rompe su solitaria existencia y explora el mundo con sin importar la opinión de los otros sobre su rostro. Incluso, se las arregla para zafarse de la crítica —disfrazada de preocupación— de su madre, lo cual ha pesado sobre su vida como una sábana mojada.
En el momento en que conoce a Max, ella está aceptándose a sí misma, a pesar de que el constante rechazo de parte de sus compañeros aún le causa dolor. Él la ama —y nosotros también la amamos— no por su rostro, sino por su honestidad, su superioridad en el ajedrez, su coraje, y su amor por los libros y la horticultura. El momento cumbre de la película es cuando Penelope grita, desafiando a su madre y al resto del mundo: "¡Me gusta como soy!"
Aunque Max, inicialmente, visita a Penelope por razones egoístas (el señor Lemon, un reportero, lo está sobornando para que logre obtener una fotografía de ella), pronto se arrepiente de sus artimañas. Devuelve el dinero y sigue detrás de Penelope, pero con intenciones puras. Asimismo, inspirado por la valentía de Penelope de dejar la seguridad de su habitación, Max reconsidera la idea de irse a vivir a otro pueblo y dejar su hábito del juego (sin mencionar el hábito de robar para mantener el vicio del juego).
Incluso Lemon, eventualmente, reflexiona sobre su deseo de explotar a Penelope y decide respetar la privacidad de la chica. Y Jessica Wilhern tiene un momento de gloria cuando admite que su obsesión por la apariencia de su hija la ha convertido en una madre ineficiente. Más adelante sigue en lo mismo, pero su vanidad es presentada de tal manera que los espectadores saben que no es un modelo a seguir.
De igual forma, hay otros mensajes positivos distribuidos a lo largo de toda la película. Por ejemplo, aunque Penelope no explora el concepto del matrimonio muy profundamente, la simple repetición de la frase "hasta que la muerte nos separe" enfatiza la importancia de la permanencia en el matrimonio. Aunque Franklin Wilhern tiene poco carácter, mantiene una perspectiva más positiva sobre la situación de su hija, que la que tiene su esposa. Piensa en voz alta que si sería mejor comenzar a preparar a Penelope para que viva toda su vida bajo la maldición, en lugar de alimentarle las esperanzas sobre el matrimonio.
CONTENIDO ESPIRITUAL:
La maldición en la que se centra esta historia se siente más como el maléfico encantamiento que fue depositado sobre la Bella Durmiente. Es un conjuro, lanzado sobre un bebé, cuyos efectos no se ven hasta años después. Además de esa maldición, nos enteramos de que uno de los personajes ha vivido muchos años bajo un disfraz mágico. Ese personaje lanza un conjuro en contra de otro personaje.
Durante la ceremonia de una boda, se dicen los tradicionales votos cristianos. En una ocasión, se escucha la frase "Dios lo bendiga". Y una breve frase hace referencia a los ángeles.
CONTENIDO SEXUAL:
Se hace un rápido comentario sobre una bebé que no fue afectada por la maldición de los Wilhern, debido a que en realidad no era hija de un Wilhern —como todos suponían— sino que era hija de un empleado de la casa Wilhern. Un pretendiente que busca casarse con Penelope por beneficios políticos, menciona repetidamente lo desagradable que le resulta el pensar en besarla. Sin embargo, Max no piensa así, por lo que él y Penelope se besan apasionadamente. Se escucha una vaga pero grosera referencia sobre el despertar sexual masculino.
CONTENIDO VIOLENTO:
En una ocasión, Penelope amenaza (o mejor dicho, promete) cometer suicidio si su maldición no puede romperse. Jessica golpea a Lemon con una vara y le punza el ojo cuando él trata de aprovecharse de ella. (Él usa un parche en el ojo el resto de la película.) Su rostro también sufre cuando accidentalmente es prensada por la puerta de un automóvil. (Sí, la película está ambientada en los tiempos modernos.) Se muestra a los jóvenes solteros saltando de la ventana de un segundo piso —quebrando los vidrios y cayendo al suelo. (Ninguno parece lastimarse.) En una confrontación, Max agarra a un chico por sus partes íntimas para lograr su atención.
LENGUAJE VULGAR:
Las palabras "inf…o" y "d…ios" se usan dos veces cada una. El nombre de Dios se usa erróneamente en una ocasión y la frase "ayúdame Dios" se dice de manera superflua. Algunas otras palabras poco agradables que se usan son "loco" y "orines".
CONTENIDO CON ALCOHOL O DROGAS:
Con frecuencia, Max apuesta en un bar. Bebe e invita a Penelope para que vaya al bar con él, diciéndole que debe probar la cerveza cruda. De manera predecible, cuando decide salir de su prisión privada e ir a la ciudad, Penelope se dirige directamente al bar y ordena una cerveza cruda. Termina bebiendo cinco cervezas y para el momento en que conoce a su nueva mejor amiga, Annie, quien también bebe, está ebria.
OTROS ELEMENTOS NEGATIVOS:
Los chicos que salen de prisa cuando ven a Penelope, son obligados a firmar un contrato de silencio para que no le revelen su defecto a otros potenciales esposos. Debido a que tiene 25 años de edad, el escape de Penelope de su casa no puede verse exactamente como un acto de desobediencia o rebelión. Incluso, ella llama a sus padres para decirles que los ama. Aún así, ella roba la tarjeta de crédito de su madre para costearse el boleto de avión.
Se hace una referencia descontextualizada sobre las chicas con sobrepeso que parecen cerdos.
CONCLUSIÓN:
Si la película Sydney White tenía mucho de la vida modera y un poco de cuento de hadas, Penelope es justo lo opuesto. La producción se siente como una fantasía para niños pasada de moda, en la que las tarjetas de crédito parecen estar fuera de lugar. Esta película se desarrolla en medio de aristócratas, mansiones y brujas que maldicen. El cuarto de juegos en el que Penelope pasa su niñez es un perfecto mundo de hadas. Y si Max fuera un poco más como el señor Tumnus (de la película Narnia) en lugar de ser un guapo príncipe, seguro calzaría a la perfección con la nobleza.
Pero lo máximo de Penelope es su heroína. Ella sirve de espejo para cualquier mujer joven que lucha con su autoestima. Tanto los productores como Reese Witherspoon asumen una actitud maternal hacia su público de jóvenes mujeres: "Siempre soy muy consciente de que ante todo soy madre. Y es muy importante para mi encontrar películas que muestren modelos a seguir femeninos de manera positiva".
Ciertamente, ella ha tenido éxito en ese aspecto.
Por desdicha, el rostro de Penelope no está completamente libre de imperfecciones. Unas cuantas palabras inapropiadas, uno o dos conjuros y borracheras injustificadas, en definitiva representan preocupaciones para aquellos padres que gustan de exponer a sus jóvenes hijas a historias positivas (¡y divertidas!). Bueno, yo pienso que es divertida. Pero desde una perspectiva estética, esta película puede terminar siendo algo así como la prueba de inteligencia Rorschach. Un colega que la vio antes de que se estrenara en el cine, pensó que es plana, poco realista e incluso "inquietante" por momentos. Él deseaba que terminara pronto.
La idea de aprender a quererse a uno mismo es muy importante, en una cultura dedicada a la adoración del glamour, la ostentación y las minifaldas talla cero. Todos nosotros estamos tentados a encontrar nuestra propia identidad en lo que otros piensan de nosotros. Pero aquí está el detalle: Es no es la lección más importante. Penelope hace que la autoestima sea todo. Los padres cristianos que decidan apoyar este aspecto, lo harán mejor si usan la película como una oportunidad para enseñarles a las mujeres jóvenes a encontrar su propia identidad en Cristo, y no solo en la autoaceptación.