Generalmente, los presidentes estadounidenses no se despiden en las películas. A veces reciben disparos. Otras veces son secuestrados. Y algunas veces, como sucede en Vantage Point, reciben disparos y son secuestrados.
La historia inicia con la cobertura noticiosa de la visita del presidente de los Estados Unidos a Salamanca, España, en donde se encuentra para formalizar públicamente una nueva coalición de países unidos contra el terrorismo. Es una reunión importante y él espera —solo espera— eliminar los secuestros, los bombardeos y todo tipo de actividad terrorista.
Sólo que alguien olvidó avisarles a los terroristas.
Presintiendo que la cumbre podría poner fin a sus sangrientos menesteres, un pequeño grupo de terroristas bien armados decide que han tenido suficiente. El presidente no ha ni empezado a saludar a la multitud cuando le disparan… explotan la plataforma en donde iba a hablar… luego envían a un bombardero suicida hacia un hotel cercano… y matan a varios agentes del Servicio Secreto… conducen a prisa por las estrechas calles de Salamanca en patrullas y ambulancias.
Presenciamos este frenético segmento de violencia y desesperación de 23 minutos desde seis perspectivas diferentes. Con cada toma, un grupo diferente de ojos llenan los espacios en blanco de la historia, desde el equipo de noticias hasta el turista estadounidense con una cámara casera, y el agente del Servicio Secreto determinado a garantizar la seguridad del presidente.
Cada perspectiva nos acerca a un agujero lleno de engaños, traiciones y violencia, conforme los agentes de gobierno se apresuran para atrapar a los terroristas y salvar al líder del mundo libre.
ELEMENTOS POSITIVOS:
El eje moral de Vantage Point es Thomas Barnes, un agente del Servicio Secreto de Estados Unidos que recibió un balazo por proteger al presidente, seis meses atrás. Todavía se siente un poco temeroso ante las armas (por decirlo de alguna manera), pero ha regresado al trabajo, dispuesto a hacer lo necesario para salvaguardar su puesto. Pronto, se le pide que vaya al límite, arriesgando su vida para salvar la del presidente y atrapar a aquellos que quieren herirle. ¿Por qué? Es su trabajo —su deber. Y resulta refrescante ver a alguien manteniendo sus compromisos con esa actitud.
Por el contrario, Howard Lewis no tiene tal compromiso. Él está de vacaciones, de hecho, es un turista estadounidense sin ninguna preocupación. Excepto, claro está, por la familia que ha abandonado en su país. Pero cuando termina filmando la crisis internacional que se desarrolla a su alrededor, Lewis no se aminora frente a sus nuevas responsabilidades. De hecho, ayuda prontamente a los policías, luego persigue a los sospechosos a pie, y su cámara está grabando constantemente. También se hace amigo de una niña, y cuando ésta no puede encontrar a su madre, la lleva en brazos hasta un oficial de policía.
[Advertencia: El siguiente es un adelanto del argumento de la película] Más adelante, cuando Lewis ve que la niña va a ser arrollada por una ambulancia, corre hacia ella y la hala —salvando su vida. De igual importancia: sus experiencias en España le recuerdan cuánto se preocupa por su esposa y sus hijos, y para el final de la película, sentimos que se ha comprometido nuevamente a reparar su matrimonio y vida de pareja.
Por su parte, el presidente Ashton está determinado a cumplir con la cumbre, sin importar el riesgo personal que corre. También se presenta como un hombre de principios, y se niega a que sus consejeros le guíen a reaccionar de manera equivocada, luego de un atentado terrorista.
CONTENIDO ESPIRITUAL:
La religión está ausente casi por completo en Vantage Point. Solo se hace una breve referencia sobre un grupo musulmán conocido como el mujaideen, y hay una escena rápida en la que un hombre corre por una iglesia. Tal omisión es curiosa, considerando que el terrorismo actual suele tener un trasfondo religioso. Este filme tiene bombarderos suicidas, pero no explica qué motiva a los bombarderos a actuar de esa manera.
CONTENIDO SEXUAL:
Una mujer que viste una blusa reveladora, parece estar involucrada en un triángulo amoroso. Un supuesto amante (Enrique) la ve con otro hombre (Javier), y observa cómo ambos caminan cariñosamente. Cuando Enrique la confronta, ella dice que solo tiene ojos para él. Ella besa a Enrique y le dice que una vez que termine el día, podrán huir juntos.
[Advertencia: El siguiente es un adelanto del argumento de la película] De hecho, la mujer es una terrorista, y su aparente encuentro con Javier es más una confrontación que una conversación. No es personal ni sexual, es un negocio: Ella tiene secuestrado al hermano de Javier, para asegurarse de que haga todas las maldades que solo él puede hacer.
CONTENIDO VIOLENTO:
Los dos puntos principales del argumento involucran el tiroteo del presidente —quien recibe dos balazos en su pecho— y la explosión subsiguiente, una fuerte detonación que hiere a docenas de personas. La audiencia ve muchos cuerpos desfigurados y ensangrentados, así como personas que cuidan de los sobrevivientes. Por supuesto, estas dos escenas se repiten seis veces. Y éstas forman el centro de Vantage Point. Simplemente, no nos podemos alejar de estos hechos violentos.
Pero hay mucho más que este caos repetitivo. Si los agentes del Servicio Secreto fueran animales, estarían entre las especies en extinción en Salamanca. Muchos de ellos mueren una vez que el plan terrorista empieza a implantarse. Vemos cómo son baleados, cortados, apuñalados, explotados y, aplastados en accidentes automovilísticos. Habiendo dicho eso, el lente de la cámara rara vez se enfoca por mucho tiempo en estos actos violentos; los vemos en una sucesión rápida de tomas. Esta violencia es intensa, pero relativamente libre de sangre. Los terroristas hacen explotar parte de un hotel, disparan y matan a un secuestrado, y hasta le disparan a uno de los suyos a quemarropa. Además, un hombre es atropellado por automóviles en dos ocasiones, mientras corre por una calle transitada; un accidente automovilístico reclama las vidas de varias personas; y numerosos autos se involucran en accidentes durante una prolongada persecución por las calles de Salamanca —y sus aceras y escaleras— con personas que corren aterradas.
LENGUAJE VULGAR:
La palabra "c…r" se menciona en una ocasión en Vantage Point. Los personajes dicen la palabra "m…a" cerca de doce veces. El nombre de Dios es usado incorrectamente unas cuantas más (incluyendo algunas menciones de "d…ios"), mientras que el nombre de Jesús se menciona en vano unas seis veces. Algunas otras profanidades ("p…a", "c…o" e "inf…o") también se mencionan.
CONTENIDO CON ALCOHOL O DROGAS:
El agente Barnes contempla la posibilidad de ingerir medicamentos no identificados, pero decide no hacerlo. Cuando los terroristas secuestran al presidente, utilizan cloroformo para hacerlo desmayarse y lo mantienen sedado por medio de una droga que le administran a través de una máscara de oxígeno.
OTROS ELEMENTOS NEGATIVOS:
Varios personajes importantes se engañan y traicionan unos a otros. Uno de ellos se convierte en el portador de una bomba, sin quererlo.
CONCLUSIÓN:
El eslogan de Vantage Point es "Ocho extraños. Ocho puntos de vista. Una verdad". Suena como un misterio al estilo de Hitchcock, ¿verdad?
La verdad no.
Este filme es más una temporada completa de la frenética serie de televisión 24, comprimida en 90 minutos, con agentes del gobierno, cambios de argumento, muestras de violencia y héroes chapados a la antigua, que están dispuestos a hacer casi todo para salvar el día.
El agente Barnes se destaca por ser un personaje noble quien hace el bien porque es lo correcto. Pero la ambición de este filme es poca. Se rehúsa a lidiar con las preguntas profundas que pudo haber formulado: la guerra contra el terrorismo, la naturaleza del engaño y la traición. Francamente, no hay tiempo para esto, conforme corremos por el argumento de un punto a otro, desde una explosión a otra, y de un asesinato al otro, casi sin respirar.
Claramente, hay ideologías marcadas en el fondo de la historia. Las personas no van disparando y haciendo explotar cosas sin ninguna razón —sea real o imaginada. Tampoco, los agentes del Servicio Secreto se atraviesan frente a las balas sin algún tipo de certeza de que eso es lo correcto. Pero aquí, la ideología queda a la imaginación del espectador: Lo más cerca que los terroristas llegan a dar algún tipo de mensaje, es cuando el creador del plan dice: "La belleza de la arrogancia estadounidense es que no pueden imaginarse un mundo en donde ellos no vayan un paso adelante". Pero no va más allá de eso.
Lo cual, al final, no deja más (o menos) que una distracción de 90 segundos para comer palomitas de maíz —un suspenso con sabor a vainilla, aderezado con la salsa picante de los efectos visuales. Es el prototipo de la película de acción PG-13, con grandes explosiones y lenguaje vulgar, en la cual nadie aprende nada al final. Al menos, así es como se ven las cosas desde mi perspectiva.