La mayoría de las personas tienen secretos guardados en sus armarios. Jane tiene vestidos.
Para ser exactos, hay 27 vestidos, todos ellos son espantosos y fueron usados como vestidos de dama de honor. Y si este fuera otro tipo de película, uno esperaría que esos trajes se multipliquen, se transformen y eventualmente ataquen a la pobre y desprevenida Jane en un frenesí diabólico.
Pero 27 Dresses no es ese tipo de película. Es una comedia romántica, y como tal, los vestidos cuelgan apaciblemente en el armario hasta que alguien decida llevárselos, ponérselos o tirarlos. El asunto es que son muy feos para vestirlos de nuevo —al menos en público— pero Jane es muy sentimental como para botarlos. A ella le encanta ser dama de honor y los vestidos son recordatorios de todos los buenos momentos en que ella ha ayudado a otras chicas a llenar de sueños el día de sus bodas.
Jane no tiene temor de añadir el vestido número 28 a su colección. Su jefe, George —por quien Jane se ha sentido atraída, secretamente, durante años— se va a casar con la hermosa e intrigante hermana menor de ella, Tess. Por supuesto que Jane espera organizarlo todo, tal como lo hace siempre. Pero debido a la circunstancias, ella rechaza la idea tanto como puede.
Kevin no ayuda mucho. Él es un cínico reportero que está cubriendo la boda para la página de "Compromisos" del periódico New York Journal. De una manera simpáticamente desagradable, Kevin "se roba" la agenda de Jane, arranca una o dos semanas de ella y luego anota una cita con él todos los domingos para el resto del año. Puede ser que esté persiguiendo más que una historia para su reportaje.
ELEMENTOS POSITIVOS:
Probablemente, usted ha escuchado sobre la Regla de Oro: "No hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti", ¿verdad? Jane la mantiene muy cerca de su corazón, especialmente cuando se trata de bodas. Desde que tenía 8 años de edad, ha sido el viento bajo las alas de muchas novias, cuidando de pequeños detalles tales como ordenar el pastel, escoger la cena e incluso hacer arreglos de último minuto a los trajes.
Pero ella no es una mártir. Espera que "algún día todas esas personas estén ahí para mí", pero también ama las bodas. Recorta las historias de la página de "Compromisos", obtiene descuentos de las compañías de comida a domicilio y le encanta bailar la Macarena. Con todo esto, llena por completo una de sus verdaderas vocaciones —hacer felices a los otros— y al hacerlo, encuentra su propia felicidad.
De igual forma, ella ve el matrimonio como algo serio. Cuando Kevin dice que el matrimonio solo tiene el 50% de oportunidad de triunfar, Jane replica: "El matrimonio no es fácil. El cinismo sí lo es".
[Advertencia: Lo siguiente es un adelanto del argumento de la película] Jane sufre profundamente cuando Tess se empareja con George apresuradamente, pero ella asume su papel y le dice a su hermana que lo único que desea es que sea feliz. Pero cuando se entera de que Tess ha basado su relación con George en la falsedad —le dice que es vegetariana, que ama a los animales, etc. — Jane desiste de su posición y se propone separar a la pareja. Eso le duele demasiado, pero ama a George —y a su hermana— como para dejar que se casen bajo falsas pretensiones. "No puedes iniciar una relación basada en mentiras", dice.
Tanto su paciencia como sus principios son recompensados al final: Se casa con un hombre que la adora por ser quien es, no solo por lo que hace, y sus 29 vestidos de dama de honor (incluyendo el de su hermana, con quien se ha reconciliado) lucen en línea durante la ceremonia.
Aunque Jane es el centro de 27 Dresses, los otros personajes también son seres humanos completamente funcionales y multidimensionales. No existen villanos, solo personas imperfectas que algunas veces toman decisiones incorrectas, y al final de la película dan un paso o dos hacia la sanación y la felicidad.
Incluso Tess, eventualmente, admite ante Jane que le mintió a George porque "estaba tratando de ser alguien que lo mereciera… Estaba tratando de ser tú". Un año después de su rompimiento, Tess se encuentra de nuevo con George, y ella se presenta como si se estuvieran conociendo por primera vez, confesando que come una hamburguesa todos los días.
CONTENIDO ESPIRITUAL:
Por ser una película que trata sobre bodas, 27 Dresses tiene lugar en muchos lugares de adoración. Comienza en una iglesia dedicada a Santo Tomás, en la que una Jane de 8 años de edad ayuda a una novia frenética a arreglar su vestido roto usando un lazo morado. Más adelante, vemos a una Jane mayor participando de una ceremonia Hindú/Judía, usando un bindi (punto rojo) sobre su frente. Jane también hace un brindis que dice que la relación de Tess y George debió haber sido "diseñada por los dioses".
Jane le dice a Kevin que no le importa pasar desapercibida en las bodas. "Es el día de ellos, no el mío", le dice. "Dios te bendiga", le responde Kevin (con gran sarcasmo). Cuando él le pregunta a Jane si ella tiene sus propias necesidades, ella replica: "No, no tengo. Soy Jesús".
CONTENIDO SEXUAL:
Aparentemente, Kevin y Jane tienen un encuentro sexual en el automóvil cuando quedan varados en una tormenta. Se besan apasionadamente y tratan de quitarse la ropa mutuamente, mientras caen en el asiento trasero. También se besan en otros momentos durante la película, así como lo hacen George y Jane.
Cuando Tess regresa de su primera cita con George, le sugiere a Jane que hicieron algo más que beber y sonreírse el uno al otro. Luego vemos a Tess y a George besándose en el apartamento de Jane.
Tess, Jane y otras mujeres visten ropa que descubren sus piernas y sus escotes. Jane se cambia de ropa varias veces en la parte trasera de un taxi, y aunque la audiencia no ve más abajo que sus hombros, el conductor del taxi echa un vistazo de vez en cuando. (Jane le dice que cada mirada le costará $20.)
Un chico de 11 años le dice a George que Tess se ve "ardiente". Pero es la amiga de Jane, Casey, quien sorprende a todos en la película. Por ejemplo, ella dice que la única razón para ponerse uno de esos horrendos vestidos de dama de honor es la idea de que, luego, un amigo del novio pueda "arrancarlo con sus dientes". Cuando Jane recibe flores de un admirador secreto, Casey dice: "Yo paso dos días en la cama con un tipo y tú recibes las flores. Excelente". En son de broma, motiva a Jane para que seduzca a su jefe, tenga un "embarazo accidental, una boda rápida y pase el resto de su vida feliz". Acerca del aprecio mutuo, dice: "¿De qué sirve si nadie está desnudo?"
Un colega se pregunta porqué Kevin no está "acostándose" con mujeres, si escribe novelas románticas. Jane dice sarcásticamente que está de acuerdo con que su hermana menor se case antes que ella, ya que eso le permitirá tener "relaciones sexuales furiosas" con desconocidos. Y también se dicen otras vulgaridades que tienen que ver con la anatomía sexual y los malos episodios sexuales.
CONTENIDO VIOLENTO:
Casey golpea a Jane al estilo de los Tres Chiflados para despertarla, mientras sueña despierta con George. Jane golpea a Kevin por ser un desconsiderado. Tess le lanza esponjas a Jane por avergonzarla. Jane y Kevin conducen temerariamente sobre una carretera mojada.
Se muestra a Tess, cuando era niña, en una presentación de diapositivas atormentando a un gato mientras lo sostiene boca abajo. Kevin le dice a Jane que ella está reprimiendo sus emociones y que se encuentra a una boda de volarse los sesos.
LENGUAJE VULGAR:
Hay dos menciones cercanas a la palabra "c…r". Jane dice una de ellas junto a la palabra "madre" (y se escucha casi completamente). En otra ocasión, una novia comienza a decir la palabra pero no la termina.
La palabra "m…a" se menciona casi diez veces, así como algunas otras vulgaridades tales como: "c…o" y "p…a". El nombre de Dios se utiliza incorrectamente cerca de seis veces. (Después de escuchar a una novia maldecir por causa de una tormenta, Jane —cuando era niña— le dice que todo está bien. "Tenemos televisión por cable", le dice confiadamente.)
CONTENIDO CON ALCOHOL O DROGAS:
Kevin y Jane se embriagan en una noche lluviosa y cantan la canción "Bennie and the Jets" de Elton John sobre la barra de un bar. Jane y Casey se ven bebiendo lo que parecen ser cócteles. Jane le da a las parejas una inscripción para el "Club Mensual del Vino", como regalo de bodas, y dice que ocasionalmente, recibe una botella de vino gratis.
OTROS ELEMENTOS NEGATIVOS:
Tess miente constantemente, pero 27 Dresses no sanciona su comportamiento. Tampoco aplaude la manera en la que Jane pone a Tess finalmente en su lugar.
"Si era lo que tenías que hacer, espero que te sientas mejor ahora", le dice Casey a Jane.
Pero aprueba y desaprueba la actuación de Kevin con respecto a la agenda de Jane. Aunque él realmente no sustrajo la agenda, no la devuelve como debería. En cambio, la utiliza para presentarle la idea de un reportaje a su editor, y también confunde a Jane, marcándole la agenda y arrancándole páginas.
"Por favor, encuentra a alguien más a quien asustar", le dice Jane… poco antes de enamorarse de él.
Uno de los "detalles" de los cuales Jane se hace cargo al asistir a las novias, es ayudarlas a ir al baño sin quitarse el vestido de novia.
CONCLUSIÓN:
Escrita por Aline Brosh McKenna (quien también escribió el guión de la película The Devil Wears Prada), 27 Dresses es una fresca, a veces despreocupada, a veces sensible celebración del matrimonio. Contiene lenguaje soez. Presenta relaciones sexuales inapropiadas. Hay un karaoke con personas ebrias. Pero no confunde los actos sexuales carnales con las relaciones comprometidas, y eso en sí mismo, es refrescante en un mundo cinematográfico devoto a las comedias sin cerebro y sin moraleja como las de de Will Ferrell o Vince Vaugh.
Cuando se conocen por primera vez, Kevin le dice a Jane que "creer en el matrimonio es como creer en Santa Claus". Es un espectáculo hipócrita, la "última manifestación legal de la esclavitud", dice él, cuyo único propósito parece ser generar una batalla entre las sobrepagadas planificadoras de boda, los proveedores de comida y los decoradores del pastel. Raramente dura mucho, así que, ¿cuál es el punto?
Las estadísticas sugieren que un mayor número de estadounidenses están de acuerdo con Kevin —sus acciones muestran que ellos creen que el matrimonio es una idea pasada de moda y con poca relevancia en la cambiante cultura de hoy. De acuerdo a un reporte de la Universidad Rutgers, el porcentaje de personas casadas ha disminuido a la mitad desde 1970. Y el número de parejas viviendo en unión libre ha pasado de medio millón a casi 5.5 millones, en ese mismo período.
Jane no lo cree así. Ella se niega a renunciar a su convicción de que las bodas —esas celebraciones que pueden ser solemnes, espirituales y caprichosas, todas en una— son un reconocimiento del poder del amor, y una promesa a nutrir, cuidar y celebrar ese amor.
Al final, hasta Kevin lo entiende. Y eso no es motivo de risa para una comedia en estos días.