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CLASIFICACIÓN: R
DISTRIBUIDO POR:
Paramount Vantage
DIRECTOR:
Paul Thomas Anderson (Punch-Drunk Love, Magnolia, Boogie Nights)
PROTAGONISTAS:
Daniel Day-Lewis como Daniel Plainview; Paul Dano como Paul Sunday y Eli Sunday; Dillon Freasier como H.W. Plainview
CRÍTICA DE PELÍCULA POR:
Paul Asay (traducido por René Montiel)

There Will Be Blood

Daniel Plainview es un hombre de pocas palabras.

Durante los primeros 15 minutos de There Will Be Blood, trabaja en una silenciosa soledad, cavando en búsqueda de plata en un pozo oscuro en el medio de una desolada tierra. Cuando su improvisada escalera se quiebra, Daniel cae al fondo del pozo, quebrándose la pierna. Apenas quejándose, lucha por salir del pozo y se arrastra hasta llegar a un pueblo con un puñado de rocas incrustadas de plata. Se sienta en el piso mientras un experto calcula el valor de su nueva fortuna.

Cuatro años después, en 1902, él está trabajando con otras personas —ahora excavando en busca de petróleo, no de plata— pero aún sigue callado. Quizá no puede tomar el tiempo para hablar con ellos —unos tipos a quienes considera por debajo de su nivel. "Hay momentos en donde veo a la gente y nada me gusta", dice más adelante. Pero cuando uno de sus socios es asesinado, Daniel toma al hijo bebé del difunto y se hace cargo de él. En los años subsiguientes, él presentará al muchacho, H.W., como su hijo y socio.

El chico tiene cerca de 10 años cuando escucha hablar a Daniel por primera vez —con una profunda voz erudita que parece extrañamente fuera de lugar en el escenario rural en donde se encuentra. "Soy un petrolero", le dice a grupos de granjeros y rancheros que son dueños de la petrolera tierra de California que él desea. Les dice que él es uno de ellos: honesto, simple al hablar, un hombre de familia que está criando a su hijo de la mejor manera posible. Todo es un timo, por su puesto, un sucio plan para separar a los dueños de sus derechos sobre el petróleo lo más pronto y más barato posible. Entonces, cuando un joven llamado Paul Sunday le dice a Daniel que hay petróleo en el árido rancho de su familia, se vuelve un negocio como muchos. Al pensar que el resto del clan Sunday no sabe sobre el oro negro que brota debajo de sus pies, Daniel pretende comprar el lugar por unas cuantas monedas.

"No les vamos a ofrecer precios de petrolero", le susurra a H.W. "Les vamos a ofrecer precios de granjero".

Pero el hermano gemelo de Paul, Eli, exige más. ¿Para qué quiere ese dinero? Daniel está intrigado. Eli dice: "Para mi iglesia". "Esa es una buena mentira", responde Daniel.

En ese momento, nace una ácida rivalidad entre el petrolero y el predicador curandero del pequeño pueblo.

ELEMENTOS POSITIVOS:
Daniel es, aparentemente, conmovido por los niños pequeños —particularmente su hijo adoptivo. Aunque su relación padre-hijo es compleja y oscura, Daniel lleva consigo al niño dondequiera que va y parece amarlo, a su manera. Cuando H.W. se queda sordo, Daniel hace lo posible por ayudarlo. La noche después del incidente, se acuesta junto al niño, abrazándolo y acariciando su cabello, mientras H.W. gime, tratando de escucharse a sí mismo. Cuando Daniel envía a H.W. a una escuela especial —algo que no resulta demasiado bueno para ninguno de los dos— se asegura de que la habitación de H.W. sea lo suficientemente grande. Luego, al sentirse culpable por "librarse" de su hijo, Daniel lo manda a traer nuevamente y contrata a un maestro para él.

Cuando H.W. le dice que una de las niñas en la familia Sunday es golpeada cuando no ora, Daniel le compra un vestido nuevo a la niña y confronta a su padre. No se le dice a la audiencia porqué el tosco exterior de Daniel se conmueve con los niños, pero sí lo vemos llorando cuando mira una fotografía de un niño —quizás él mismo— guardada en el diario de su hermano.

Podría decirse que Daniel es el peor de los personajes malos. Pero el filme quiere que la audiencia se sienta repugnada por lo que ve. Esta es una resonante historia al estilo del Antiguo Testamento, que reparte castigo a los pecadores, incluyendo la muerte física y espiritual.

CONTENIDO ESPIRITUAL:
Eli Sunday, un joven predicador y curandero de su emergente Iglesia de la Tercera Revelación, es el centro espiritual del filme. A pesar de su nombre — el cual puede tener connotaciones de espiritualismo paranormal y movimientos asociados con la Nueva Era— su congregación parece estar basada en el pentecostalismo y el cristianismo carismático, la cual incluye milagros intensos y llamativas expresiones de fe.

Eli lidera la iglesia con entusiasmo y supuesta sinceridad. Se ofrece a bendecir el petróleo de Daniel, mucho antes de que inicie sus operaciones. Él y sus congregantes regalan cruces a los trabajadores petroleros, y algunos de ellos las aceptan. Él habla sobre sus visiones y, en cierto punto, exorciza al "fantasma" invisible de una mujer que sufre de artritis, echándola físicamente de la iglesia.

Quizás es solo pantomima. Porque esta historia sugiere que Eli es un charlatán, y vemos unas cuantas indicaciones de que no es tan espiritual como pretende serlo. Luego de que su padre le vende la propiedad de la familia a Daniel por un bajo precio, Eli lo mira con disgusto y le dice que Dios "no salva a las personas estúpidas". Lo vemos bebiendo desesperadamente un licor fuerte, y admite haber hecho algunas malas inversiones —bajo la influencia, dice él, de la guía divina.

Por su parte, Daniel cree que él y el joven ministro han sido cortados con la misma tijera, y se enfrenta a él en cada oportunidad. Cuando Daniel y la familia Sunday finiquitan la venta de la propiedad, Eli quiere orar —pero Daniel arrebata sus manos del círculo, antes de que la oración sea pronunciada. En lugar de permitir que Eli bendiga su bomba petrolera, Daniel hace una oración por su cuenta. Cuando un miembro de la iglesia de Eli muere esa misma noche, los dos discuten. Eli sugiere que la bebida de los trabajadores pudo haber causado el accidente. Daniel dice que él no puede operar muy bien con Eli predicando el evangelio en sus oídos. Y cuando Eli le pide a Daniel $5.000 que el petrolero tenía que donar a la iglesia, Daniel golpea al predicador, y eventualmente empuja la cara del joven contra el lodo.

[Advertencia: El siguiente es un adelanto del argumento de la película] Eli parece decir la última palabra cuando Daniel, en un esfuerzo por engatusar a un congregante, es forzado a hacer una humillante confesión pública y una "conversión" al estilo de la iglesia. Eli le dice a Daniel que necesita ser lavado en la sangre de Cristo, y Daniel grita: "¡Dame la sangre y déjame salir de aquí!" Eli lo obliga a gritar, una y otra vez, que él abandonó a su hijo —una confesión desgarradora que Daniel no olvidará, cuando se encuentre con Eli, muchos años después.

Esa reunión se convierte en el encuentro final de los adversarios. Y Daniel retoma la ventaja cuando obliga a Eli a gritar, una y otra vez, a todo pulmón: "Soy un falso profeta y Dios es una superstición". Daniel grita: "¡Yo soy la tercera revelación!"

CONTENIDO SEXUAL:
Parece que una escena es filmada en un burdel. (En el fondo, se ven parejas fuera de foco acariciándose.) El tema de la lujuria sale a flote durante la "salvación" de Daniel.

CONTENIDO VIOLENTO:
Para un filme titulado There Will Be Blood ("Habrá sangre"), hay sorprendentemente muy poca sangre salpicando en la pantalla. Se entreteje un lóbrego y violento tema, pero los momentos de carnicería son breves y, en su mayoría, suceden fuera de cámara.

Remover la riqueza de lo profundo de la tierra es extraordinariamente peligroso. Nos damos cuenta de eso cuando Daniel cae y se quiebra su pierna. No vemos el impacto, pero sí vemos su pierna doblada en un ángulo incómodo. Un equipo que cae reclama las vidas de dos mineros en unos pozos similares, cuando las piezas los aplastan en el fondo. Los trabajadores sacan el maltrecho y ensangrentado cuerpo de uno de estos hombres.

El hijo de Daniel es víctima de otro accidente: Mientras observa, el petróleo sale de una fuente como un cañón, precedido por una fuerte explosión que hace caer a H.W. desde un tejado cercano. Luego, el petróleo se enciende en una llamarada espectacular —un fuego que solo puede detenerse con otra inminente explosión.

Daniel le dispara a un hombre en la cabeza, a una corta distancia. No vemos el impacto de bala, pero escuchamos al hombre gruñir y quejarse mientras vemos la sangre que brota de la herida. Eli lucha con su padre y lo noquea.

[Advertencia el siguiente es un adelanto del argumento de la película] El enfrentamiento entre Daniel y Eli incluye golpes, cachetadas y empujones. Eli golpea a Daniel repetidamente para, supuestamente, liberarlo de sus demonios durante su "conversión". La escena es tanto cómica como curiosamente perturbadora, como también lo es la pelea culminante que sucede en el salón de boliche privado de Daniel. Allí, Daniel empieza a lanzar bolas de boliche y pinos al aterrado predicador, para luego matar a Eli a golpes con un pino. No vemos donde da los golpes, pero vemos el resultado final —manchones de sangre en las paredes y una piscina de sangre que se forma debajo de la cabeza de Eli.

"Daniel es aterrador en la última escena", dice Paul Dano, quien interpretó a Eli. "No tuve que actuar mucho ahí".

LENGUAJE VULGAR:
Daniel abusa del nombre de Dios tres veces, junto con la expresión "d…ios". Llama a su hijo "b…rdo" unas cuantas veces. Y también dice algunas otras vulgaridades ("c…o" e "inf…o").

CONTENIDO CON ALCOHOL O DROGAS:
Daniel trata de darle a su hijo adoptivo una probada de whiskey. El bebé no lo acepta al principio, pero cuando es un poco mayor, Daniel coloca una buena dosis de licor fuerte en la leche de H.W. y obliga al chico a beberla.

Daniel se embriaga mientras almuerza en un restaurante con su hijo. Se tambalea hacia una mesa de petroleros rivales y hace un ridículo. Pasa mucho tiempo de su vida seriamente borracho. Eli también se sirve un trago y lo bebe.

El petrolero y otros personajes fuman frecuentemente.

OTROS ELEMENTOS NEGATIVOS:
Abrumado por el trabajo que implica cuidar a su hijo sordo, Daniel lo sube a un tren para enviarlo a una escuela especial, dejando al niño en manos de uno de sus secuaces. [Advertencia: El siguiente es un adelanto del argumento de la película] La desgarradora escena presagia el posterior repudio de su hijo adulto.

En cierto punto, H.W. de joven, incendia la casa de su padre, aparentemente, como una forma de rebeldía silenciosa. También golpea a su padre.

CONCLUSIÓN:
La sangre en There Will Be Blood se refiere a los parientes, la matanza y la obra de Dios en el Calvario. Pero lo más importante, evoca al petróleo —la oscura y poderosa sangre de la tierra, extraída del subsuelo con las graves pulsaciones de los pozos de Daniel. Es esta sangre, que brota bajo la desolada tierra, la que le da poder a este filme y forma el contrapunto natural de la lóbrega, oscura y sangrienta vida de Daniel.

"Tengo una competencia en mí", confiesa Daniel. "No quiero que nadie más tenga éxito".

Artísticamente, este filme tiene éxito. Daniel Day-Lewis es prácticamente una fuerza natural, desatada en una vívida historia de codicia y rencor. A través de él, vemos las profundidades de la oscura alma del petrolero, y nos identificamos con ambos y nos sentimos repudiados por lo que vemos. Pero como su personaje principal, There Will Be Blood paga un alto precio por su éxito. Le ofrece a sus espectadores un pozo sin fondo lleno de preguntas desesperadas y solo unas cuantas respuestas oscuras y retorcidas, al final de un ácido cuento —ácido, poderoso y… triste.

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