Imagínese a la ciudad de Nueva York sin los tumultos. No hay filas para entrar a ver los espectáculos de Broadway. No hay trenes subterráneos repletos como latas de sardina. No hay prisa ni apuros en Times Square —a excepción, por supuesto, del bramido ocasional de un venado.
No es tan bueno como parece. Confíe en lo que Robert Neville tiene que decir al respecto.
Es el año 2012, y Robert es el único humano residente en Nueva York —y quizás en el mundo. Casi todos los demás murieron hace tres años debido a una horrible mutación de una supuesta cura para el cáncer. Los sobrevivientes se convirtieron en monstruos hambrientos y lampiños —criaturas vampirices que le temen a la luz y persiguen cualquier cosa que se mueva.
Robert, un científico militar, es inmune a la enfermedad, y pasa la mayor parte de su tiempo desarrollando vacunas —usando su propia sangre— con la esperanza de curar a sus vecinos. No ha tenido mucha suerte: Todos sus no-tan-voluntarios sujetos de estudio han muerto.
En su tiempo libre, Robert cocina, baña a su perro Sam y se va de cacería a la ciudad. También mira videos —camina con regularidad hasta la tienda de videos y habla con los maniquíes que él ha colocado ahí. Cada día, aparece en la televisión diciendo que estará a las orillas de East River a medio día, en donde espera que algún otro ser humano lo encuentre.
[Es imposible discutir el contenido de este filme sin revelar partes de su argumento. Esta crítica hace eso ocasionalmente.]
ELEMENTOS POSITIVOS:
Se dice que el perro es el mejor amigo del hombre. Eso es particularmente cierto en el caso de Robert, porque su única compañía es su perro, Sam. Él regaña a Sam cuando no se come sus vegetales. En ocasiones, duerme con él en la bañera cuando el ruido de los vampiros afuera se torna muy aterrador. Robert esta completamente comprometido la seguridad y el bienestar de su perro.
Cuando Sam corre hacia un almacén oscuro, Robert lo sigue —aunque sabe que los vampiros se congregan en lugares oscuros como este, y las probabilidades de sobrevivir son pocas. "Me tengo que ir, Sam", le susurra en la oscuridad. "Me tengo que ir". Pero no lo hace —hasta encontrarlo y luchar con una o dos bestias.
Robert muestra la misma dedicación y tenacidad en su trabajo. En una escena retrospectiva, nos damos cuenta de que Robert tuvo la oportunidad de escapar de la ciudad, pero en cambio, envió a su esposa y a su hija fuera de la ciudad, y él se quedó. "Todavía puedo arreglar esto", le dice a su esposa. Tres años después, todavía está tratando de arreglar las cosas.
Robert, eventualmente, se encuentra con otros sobrevivientes y descubre la cura —aunque solo después de verse acorralado por una horda de vampiros. Le da el antídoto a uno de los sobrevivientes, le dice al grupo de sobrevivientes que se escondan en un lugar seguro hasta que el sol salga, y luego enfrenta a los vampiros.
CONTENIDO ESPIRITUAL:
I Am Legend es una sorprendentemente sofisticada —pero oscura— reflexión sobre la fe y el sacrificio. Robert es algo similar a un personaje parecido a Jesús, cuyo trabajo para "salvar" a los mutantes de la ciudad requiere, literalmente, del derramamiento de su sangre y el sacrificio de su propia vida. La comparación se hace más explícita en una portada de revista, que se ve pegada en el refrigerador de Robert; en ella se muestra a Robert vistiendo un uniforme militar y se ve la palabra "Salvador" escrita detrás de él. Alguien —aparentemente, no fue Robert— añadió un signo de interrogación al final de la palabra.
Robert también es un hombre común, cuya vida está llena de dolor y su mundo está lleno de criaturas que quieren comérselo. Su trabajo lo lleva a encontrarse finalmente con otra sobreviviente llamada Anna. Ella le dice a Robert que fue la voluntad de Dios que ellos se encontraran. "Si prestamos atención, podemos escuchar la voz de Dios", dice ella.
"¡No hay un Dios!", grita él. "¡No hay un Dios!"
Después, cuando las cosas se complican, Robert parece cambiar de parecer —y procede a hacer el máximo sacrificio.
El filme presenta varias imágenes espirituales. La forma de una mariposa se utiliza para mostrar el hecho de que hasta las cosas más horribles —los vampiros— pueden ser completos y hermosos nuevamente. Se ven afiches en los edificios vacantes que dicen: "Dios todavía nos ama". Antes de separarse, la familia de Robert ora. Cuando Anna rescata a Robert de los vampiros, vemos una cruz colgando en el espejo retrovisor de su automóvil. Se ve una colonia de sobrevivientes que parecen ser puritanos, y su vieja iglesia es el lugar más importante para ellos. Cuando Anna ve las fotografías de los sujetos que participaron en los experimentos —quienes han muerto— exclama: "¡Dios mío!" "Dios no hizo esto, Anna", dice Robert. "Nosotros lo hicimos".
El filme presenta al difunto artista de reggae, Bob Marley, como una especie de sabio espiritual, cuando Robert lo cita diciendo, entre otras cosas: "Alumbra la oscuridad". La canción de Marley, "Redemption Song" ("Canción de redención"), es la que se escucha en los créditos finales.
CONTENIDO SEXUAL:
Una casa vacía tiene un par de dibujos artísticos de mujeres desnudas. El último individuo que Robert "utiliza" en su experimento es —o era— una mujer; esto se evidencia debido a la blusa escotada que revela su piel grisácea, casi transparente. Robert muestra su cuerpo al ejercitarse sin camisa.
CONTENIDO VIOLENTO:
Luego de dejar a su esposa y a su hija en un helicóptero de rescate, Robert las ve estrellarse contra otro helicóptero que se encuentra fuera de control. (La escena termina antes de la colisión, pero no sin antes mostrar un cuerpo que cae al río). En una ocasión en que Robert entra en pánico, le dispara a un maniquí y llena de balazos un par de ventanas que estaban cerca. Posteriormente, cae en una sofisticada trampa la cual lo suspende varios metros sobre el suelo. Corta la cuerda que lo sostiene y cae —la navaja se clava en su cadera. Un león mata a un venado en Times Square.
Por su parte, los vampiros son ágiles y rápidos, y atacan con una velocidad letal. Uno de ellos clava sus colmillos en el cuello y hombro de Robert y lo sacude como un perro sacude una almohada. Horripilantes perros mutantes atacan a Robert y a Sam ferozmente. Otro vampiro trata de entrar al carro de Robert con la intención de comérselo. Un grupo de vampiros choca en repetidas ocasiones contra una valla.
No obstante, muy a menudo, las criaturas reciben peor trato del que dan. Robert le dispara a un par de vampiros, propinándole de cinco a seis balazos a cada uno. Cuando Robert se lanza por una ventana con un vampiro sobre su espalda, la criatura —ahora expuesta a la luz del sol— cae estrepitosamente sobre el suelo, agonizando hasta que muere. Robert captura a un vampiro golpeándolo con su pistola, para así experimentar con él. Atropella a docenas de ellos con su automóvil. Cuando los vampiros atacan su hogar, nos enteramos que Robert la ha rodeado de explosivos, los cuales hace detonar, matando a muchos más. De igual forma, ataca a otro grupo de criaturas con una granada.
Las escenas de violencia más difíciles de observar son las que suceden después de que Sam es mordido por un perro infectado. Robert toma a su perro ensangrentado, lo sube al automóvil y lo lleva al laboratorio, donde lo inyecta con una nueva vacuna de prueba. Luego, se sienta en el suelo, sostiene al perro sobre sus piernas y le canta —hasta que se le comienza a caer el pelo y a respirar fuerte, una señal de que el perro se va a convertir en algo muy malo. Cuando Sam se lanza sobre la cara de Robert, éste lo sostiene por el cuello y lo estrangula. La cámara enfoca el angustiado rostro de Robert, mientras se escucha al perro jadear, chirriar y luchar por su vida.
LENGUAJE VULGAR:
Se hace un par de usos erróneos tanto del nombre de Jesús como el de Dios. Robert dice "inf…o" y "d…ios" cerca de unas tres veces cada palabra.
CONTENIDO CON ALCOHOL O DROGAS:
En la mañana en que accidentalmente se hirió a sí mismo, Robert toma un puñado de píldoras no identificadas (aparentemente son para el dolor).
OTROS ELEMENTOS NEGATIVOS:
Robert hurta casi todo lo que necesita o quiere. Sin embargo, toda persona a quien le "roba", o está muerta o no necesita víveres para sobrevivir. Esto provoca un dilema que puede ilustrarse de la siguiente manera: "Si un árbol cae en un bosque y nadie está cerca como para escucharlo caer, ¿se podría decir que en realidad provoca algún sonido?" O aún más específico, según este caso: "Si usted es el único ser humano que queda sobre la Tierra, ¿está mal comerse los alimentos de la tienda sin pagar por ellos?" De forma interesante, Robert devuelve las películas que "toma" de la tienda de videos. (Probablemente, para coquetear con los lindos maniquíes.)
CONCLUSIÓN:
I Am Legend está basada en la novela de ciencia ficción que Richard Matheson escribió en 1954 bajo el mismo nombre. El libro ha inspirado, al menos, otras dos películas: The Last Man on Earth, protagonizada por Vincent Price y The Omega Man, protagonizada por Charlton Heston.
A pesar de la popularidad del libro en Hollywood, ninguna de las dos primeras adaptaciones ni la más reciente película ha estado completamente apegada a la novela de Matheson. Esa historia obliga a los lectores a reflexionar, al menos un poco, sobre el hecho de que Robert pueda ser tan monstruoso como sus enemigos —la nueva raza de vampiros, de los cuales el ser humano es su versión del coco.
Por su parte, esta película de Will Smith se trata sobre heroísmo, entrega, sacrificio y redención final. Hasta un fanático de las películas de acción podría hacer de I Am Legend una reflexión inspiradora.
Y una película así podría vender bastante bien. Asumiendo que su público meta no le teme al género del terror. Porque I Am Legend es tan cruel como perturbadora. El sentimiento de aislamiento y soledad de Robert es dolorosamente palpable. Y además de toda la violencia imperante, los momentos más aterradores de la película toman lugar cuando la audiencia no puede ver nada. Es horrible, escalofriante y muy, muy aterrador.
Así que pensándolo bien, olvide lo de inspiradora. Esta película tiene algunas cosas que valen la pena, espiritualmente hablando, pero cuando las personas salgan de la sala de cine no irán ponderando la naturaleza de la redención; saldrán pensando en el pobre Sam, revisando sus espejos retrovisores en búsqueda de vampiros y asegurando bien las puertas de sus casas antes de ir a dormir.