Una de las mayores ironías de la vida es que las únicas personas que saben todo sobre la paternidad, son aquellas que no tienen hijos. Añada una prole a la mezcla y las teorías saldrán por la ventana. Al menos, esa es la experiencia del columnista de prensa Dan Burns, quien escribe un artículo diario sobre paternidad práctica. Aparentemente, es buen material, ya que su columna está siendo considerada para aparecer en varias publicaciones a nivel nacional. El hecho de criar por sí solo a sus tres hijas (dos adolescentes y una preadolescente), debido a la muerte de su esposa, hace que Dan cuestione su sabiduría como experto en el tema.
Jane, de 17 años, está deseosa de poner su nuevo permiso de conducir en práctica, pero papá está nervioso y se comporta de forma sobreprotectora. Cara, de 14 años, tiene una inclinación dramática, continua y espectacular de insultar a su padre. Y Lilly, de 10 años, necesita la atención que perdió cuando su madre murió hacía cuatro años. Papá trata de ser un suplente atento, pero no es lo mismo.
Entre esa confusión, Dan empaca las cosas de sus hijas y se dirige hacia la costa de Rhode Island, donde su familia extendida se reúne cada otoño para ayudarles a Nana y Poppy Burns a preparar su casa para el invierno. La escena en la casa vacacional es un confortable caos: innumerables tías, tíos y primos colaboran en todo, desde guardar las canoas hasta hacer un espectáculo de talento familiar y preparar el desayuno. Aun así, la tensión que invade la vida de Dan no desaparece solo por haber salido de la ciudad. El dolor por la muerte de su esposa lo invade, pero está comenzando a abrirse a la posibilidad de que un nuevo amor abrigue su corazón.
Casi al mismo tiempo en que piensa en esa posibilidad, el amor llega a la vida de Dan en la forma de Marie, a quien conoce en una pintoresca librería. Pero, no puede ser así de fácil, por supuesto. Después de horas de compartir el té y una inspiradora conversación con su nueva amiga, Dan descubre que ella en realidad es el nuevo amor de su Mitch, su hermano menor. Desafortunadamente, eso no lo detiene y se deja cautivar totalmente por ella, hace el papel de tonto y estuvo cerca de arruinarles las vacaciones a todos.
ELEMENTOS POSITIVOS:
Las relaciones familiares representadas en Dan in Real Life son maravillosas. Nana y Poppy Burns han propiciado un ambiente donde tanto sus hijos como sus nietos pueden confiar unos en otros, comunicarse honestamente y divertirse juntos. Los matrimonios son duraderos y valorados. (Poppy le reitera a Dan lo especial que fue su primer matrimonio; le dice que aun cuando no encuentre a nadie más a quien amar, debe sentirse bendecido.) Los hermanos adultos se respetan entre ellos. De hecho, Mitch prácticamente idolatra a Dan, aún cuando su hermano mayor comienza a hacer las cosas difíciles para todos. La conducta inapropiada tiene consecuencias (incluso para los adultos), tales como ser forzado a lavar los platos solo. Intencionalmente, apartar tiempo para cada uno y planear cosas juntos se muestra como algo de suma importancia.
Aunque está un poco alterado emocionalmente, Dan es un buen papá. Ha trabajado para cumplir los roles de papá y mamá desde la muerte de su esposa, por lo que lo vemos doblando ropa y haciendo sándwiches para comer en el camino.
Aunque su metodología es un poco extrema, sus motivaciones para que Cara se espere unos años antes de comenzar a salir con chicos, son bien intencionadas. Cuando le expresa a su padre que sus hijas no le obedecen, Poppy dice: "Eso solo significa que estás haciendo algo bien". Más adelante, le confiesa a su mamá que ha herido a sus hijas. ¿El consejo de ella? "No las lastimes". Por consiguiente, Dan se disculpa por dejar que sus prioridades se salieran de control.
CONTENIDO ESPIRITUAL:
Cara acusa a su papá de ser un monje.
CONTENIDO SEXUAL:
En dos ocasiones, Dan detiene a Cara justo antes de besar al chico que le gusta, Marty. Cara tranquiliza a su papá: "Cuando se trata de sexo, Marty jura que quiere esperar". Sin embargo, Dan no está convencido y lo demuestra en un: "Sí claro, yo también tuve 14 años alguna vez". Marie y Mitch se conocieron en el gimnasio, y se les ve haciendo ejercicio juntos de una manera que sugiere sensualidad. Durante un partido de fútbol americano en el patio de la casa, Marie cae sobre Dan y se queda sobre él por un momento. Los hombres ven los traseros de las mujeres mientras ellas bailan. Cara le pregunta a Marie: "¿Cuándo es que un novio se convierte en amante?" La intención de la pregunta es avergonzar a su padre.
Uno de los hermanos de Dan se refiere a la regla de Nana y Poppy sobre "cuartos separados hasta que se casen". Otro piensa que la regla es "infantil", pero Dan dice que está de acuerdo con ella. Sin pretenderlo, Dan y Marie terminan juntos en la ducha. Él está vestido pero ella no. (Sus senos desnudos se pueden ver brevemente por un costado.) Ambos se sienten avergonzados y Dan se cubre el rostro con una pequeña toalla, luego sube hacia el techo para salirse de la situación. Uno de los hermanos de Dan está preocupado de que Dan, por ser viudo, haya "retrocedido" y necesite darse a sí mismo algo de "amor propio" para aliviar la tensión sexual.
Cara viste una enagua muy corta sobre mallas. Marie y otra mujer llamada Ruthie llevan vestidos escotados. Algunas canciones de fondo tienen letras sensuales (pero no explícitamente sexuales).
CONTENIDO VIOLENTO:
Dan cae desde el techo de un segundo piso. Cuando Mitch descubre que Dan está enamorado de Marie, golpe a su hermano en la cara. Accidentalmente, Dan choca a una patrulla por detrás. (Esto, sumado a dos infracciones por exceso de velocidad, le da las razones suficientes para aceptar humildemente ante su hija Jane que ella tiene razón, pues ha tratado de convencerlo de que ella es una conductora responsable.)
LENGUAJE VULGAR:
El nombre de Dios es usado incorrectamente en dos ocasiones, y la palabra "d…ios" se dice una vez. Una canción de fondo repite varias veces la palabra "inf…o".
CONTENIDO CON ALCOHOL O DROGAS:
La familia de Dan trata de empatarlo con Ruthie Draper, una chica del lugar a quien él apenas recuerda, y le dicen que va a pasar por él para ir a tomar unos tragos. Dan, Ruthie, Mitch y Marie se ven en un bar para una cita en parejas.
OTROS ELEMENTOS NEGATIVOS:
El hábito de Cara de insultar a su padre se presenta como la travesura de una adolescente dramática, pero algunos de sus insultos son problemáticos, especialmente cuando lo llama: "Mi papá, el perdedor".
CONCLUSIÓN:
Dan in Real Life no ganará ningún premio por tener un guión sutil. La historia es muy directa, y como pierde fuerza después de tan solo 95 minutos, hay algunas temáticas que pudieron haberse desarrollado de una mejor forma. Pero está bien. El argumento de esta dulce historia se centra en su humanidad. Usted tiene que reírse de lo que está pasando en la pantalla; y no como los espectadores se rieron en Meet the Parents —debido a los momentos vergonzosos que pasó el protagonista. Con Dan, usted se ríe porque ha estado en las mismas situaciones; o conoce a alguien que ha estado ahí.
Viniendo de una gran familia como lo es el clan Burns, aprecio mucho la cálida, bulliciosa y atestada casa de playa, que sirve de escenario para esta historia de amor. Los niños pasan de la abuela al abuelo, de la tía al tío. Sobrinas y sobrinos se sienten cómodos hablando con otros adultos sobre cosas que posiblemente no les dirían a sus padres. Siempre habrá la posibilidad de un espontáneo juego de fútbol en el patio trasero. La hora de la comida, incluye una mesa para los niños y una para los adultos. Los platos sucios en el lavadero son interminables. Si el director Peter Hedges no viene de una familia como esta, seguramente pasó mucho tiempo con alguna, porque logra puntualizar las intrigas y odiseas de esta gran familia extendida. Es divertido verlo, y aún más si usted personalmente ha experimentado esa dinámica familiar.
Además de todo eso, no puedo recordar la última comedia romántica en la que la pareja principal no pasara por la prueba sexual antes de que terminara la película. Lo cual no significa que Dan está completamente libre de ese tema —especialmente si recordamos su encuentro repentino con Marie en la ducha. Pero a como van las películas clasificadas PG-13 de estos días, Dan no ahonda en el contenido sexual como lo hacen las demás. (¿Estás leyendo esto, Ben Stiller?).
Vale la pena no perder de vista el puñado de equivocaciones que tiene la película, pero aún así no son suficientes como para cancelar las lecciones Reales que Dan y sus hijas viven y aprenden en el contexto de su gran, cariñosa y leal familia.