¿Quién sabía que el tenis de mesa era tan vulgar y de mal gusto?
Pero lo es. Ah sí, claro que lo es. Randy Daytona lo sabe muy bien. Randy tenía 12 años de edad y era un niño prodigio del ping-pong antes de perder un importante juego en las Olimpiadas de 1988 en Seúl. Ese enfrentamiento contra el alemán Karl Wolfschtagg, le costó a Randy la medalla de oro, su respeto propio y su padre, quien fue asesinado luego de haber apostado en el partido con el reconocido fanático chino del ping-pong, Feng. Randy se convirtió en la sombra de lo que fue en su preadolescencia, se volvió desaliñado y con sobrepeso.
Esto explica porque, cuando Randy recibe una visita sorpresa del FBI, las cosas parecen mejorar. Los agentes quieren infiltrarse en la organización de Feng y acabar con sus juegos clandestinos. Pero la única manera de hacerlo es participando en un torneo de tenis de mesa ultra prestigioso y secreto que Feng organiza. Randy es el boleto de entrada del FBI.
Desafortunadamente, Randy está deplorablemente fuera de forma en lo que respecta al ping-pong. Por lo que el FBI le pide al Maestro Wong, un ciego gurú chino de la paleta (y a su hermosa sobrina, Maggie), que lo ponga en forma. Esto funciona. Bueno, un poco. Durante los entrenamientos, Wong fuerza a Randy para que ejecute golpes mortales con una cuchara de madera, se enfrente a una colmena con un matamoscas y escuche aburridos consejos sobre la sabiduría, un tanto ambigua, del ping-pong.
Randy consigue su invitación al torneo de Feng cuando vence a la campeona local llamada The Dragon, una chica gruñona y malhablada que viste una camiseta de Dora la Exploradora. Más adelante, cuando ya es tarde, Randy se entera que los enfrentamientos que organiza Feng son literalmente un asunto de muerte súbita: cada perdedor recibe un dardo envenenado en el cuello. El ganador…se salva.
ELEMENTOS POSITIVOS:
Randy rescata a un grupo de hombres que estaban prisioneros como esclavos sexuales y que de seguro iban a morir.
[Advertencia: lo siguiente es un adelanto del argumento de la película] En el penúltimo partido, Feng obliga a Randy a enfrentarse a Maggie. Ella se niega a ganar (y a vivir) en un admirable despliegue de sacrificio por amor.
"Será un honor darte mi vida", dice ella.
Randy no quiere aceptar eso y obliga a Maggie a devolverle sus voleadas al golpear la pelota tan fuerte y con tanta precisión que la hace pegar en la frente, el cinturón, los brazaletes, los tobillos, etc. de Maggie, y de regreso a su lado de la mesa. En realidad, si lo que Randy quería era que Maggie ganara el juego (lo que parece ser su objetivo), todo lo que tenía que hacer era golpear la pelota contra la red un par de veces.
CONTENIDO ESPIRITUAL:
Junto a las innecesarias líneas tales como "juega ping-pong como el Diablo en pantalones cortos", algunos aspectos se le atañen a la "suerte". Randy usa dos paletas de la suerte y tiene un breve encuentro con un amuleto.
CONTENIDO SEXUAL:
Vamos a comenzar por el título. Balls of Fury es un título con doble sentido (el cual se hace más evidente en uno de los afiches de la película, el cual decidimos no publicar en esta página). Muchos aspectos de doble sentido se esparcen a lo largo de toda la película: por ejemplo, Maggie le dice a un grupo de oponentes que vigilen sus propias pelotas y no sus senos.
El vestuario que utilizan las mujeres parece haber sido seleccionado para hacerlas ver como objetos sexuales. Maggie y Mahogany, la lanza-dardos envenados, visten la ropa más pequeña posible. Primero vemos a Maggie en un conjunto para hacer ejercicios de dos piezas, compuesto de un pantaloncillo corto y un sostén deportivo; luego vemos a Mahogany en un traje con un pronunciado escote.
El primer beso de Randy y Maggie parece ser dulce y tierno, hasta que la cámara ofrece una toma más amplia que revela que las piernas de Maggie están arrolladas alrededor de la cintura de Randy. Más adelante, ella arrolla sus piernas alrededor del cuello de otro hombre —un malvado secuaz de Feng que no viste camisa— durante una lucha de artes marciales. Un estudiante de ping-pong le agarra el trasero a Maggie, lo que provoca que ella entre en un frenesí de artes marciales. La lucha termina cuando Maggie le arranca los pantalones al estudiante, revelando unos calzoncillos blancos.
Por otra parte, Feng le hace comentarios a Randy que denotan una atracción homosexual. De igual forma, Feng mantiene prisionero a un grupo de acompañantes masculinos. Ellos desfilan vistiendo camisetas ajustadas y cuando Randy los rescata, ellos le agradecen profusamente tocándolo y besándole las manos y mejillas. (Randy los hace a un lado.) A Randy le "dan" a uno de los hombres para que pase la noche, pero como no quiere hacer nada erótico, ambos terminan jugando un juego de mesa.
No obstante, Wong comenta que tuvo una noche romántica con su acompañante. Hace la insinuación, ya que como Wong es ciego no sabe que con quien ha estado cariñoso es un hombre. Asimismo, las preferencias sexuales de Wolfschtagg quedan entredichas; Randy se refiere a él como una "ensalada de frutas alemana".
Wolfschtagg dice que durmió con la mamá de Randy, y dice que practica ping-pong, desnudo. Wong compara el tenis de mesa con una "prostituta mayor y guapa". Uno de los oponentes de Randy lame un trofeo sugestivamente. La mayoría de los personajes cantan una melodía de rendición llamada "Pon azúcar sobre mí" ("Pour Some Sugar on Me").
CONTENIDO VIOLENTO:
El misterio más grande en Balls of Fury puede ser el porqué la voz de Randy no es más aguda al final. Las partes principales de su cuerpo reciben golpes de puños, pies, voleadas y palillos chinos. (Los palillos chinos también se introducen en la nariz de otro hombre.)
El agente del FBI arresta a Randy, golpeándolo en la nariz y rompiéndole el brazo. También le disparan a Randy, lo lanzan dentro de un basurero y le dan una descarga eléctrica.
Los perdedores del torneo mueren cuando son alcanzados por dardos venenosos. El padre de Randy es asesinado. (Se blande una cuchilla antes de que la escena termine.) Maggie es capturada y amordazada. Un ataque cardíaco es motivo de risas, así como lo es la muerte de un par de grillos.
Debido a que la película es de alguna manera una parodia de las artes marciales, Balls of Fury contiene varias escenas de estilizadas peleas. [Advertencia: lo siguiente es un adelanto del argumento de la película] Los tipos malos tienen un final más explícito. Cuando Randy esquiva un dardo envenado con su paleta de ping-pong, le lanza la paleta y el dardo a Mahogany. La paleta da en la frente de Mahogany. Mientras Randy recibió un par de choques elécticos, Feng sí fue electrocutado.
LENGUAJE VULGAR:
La palabra "m…a" se usa en cuatro ocasiones. Algunas profanidades ("d…ios", "c…o", "p…a") son mencionadas con frecuencia. Las personas utilizan términos groseros para referirse a la anatomía sexual. Se abusa del nombre de Dios en una media docena de oportunidades y del de Jesús en una ocasión.
CONTENIDO CON ALCOHOL O DROGAS:
Feng, Wong y espectadores fuman. Feng bebe sorbos de lo que parece ser alcohol. El agente del FBI sostiene una bebida servida en una cáscara de melón, pero no la bebe. Él menciona que le gustaría ser como James Bond y siempre dice que se imagina a sí mismo "bebiendo martinis".
OTROS ELEMENTOS NEGATIVOS:
Esta es una película con una fijación salival. Parece ser que la principal forma de comunicación que tiene Wolfschtagg es escupiendo. Escupe sobre la mano de Randy y sobre la placa del perro del amado padre fallecido de Randy. Randy demuestra que está listo para jugar ping-pong seriamente pegando un chicle debajo de la mesa. Cuando Randy gana una apuesta, el chico que perdió se sopla la nariz sobre el dinero que apostaron, y luego le escupe a Randy para la buena suerte.
Randy y el agente del FBI logran infiltrar mecanismos de espionaje al recinto de Feng, introduciéndolos en sus cuerpos. (No vemos cuando se introducen los aparatos, pero los vemos caminando torpemente.) Wong se frota sus partes íntimas con una paleta. Uno de los oponentes de Randy hace ademanes como si estuviera lanzándole un beso… con su trasero. Wong come fideos con los palillos que acaba de meter en la nariz de otro tipo.
CONCLUSIÓN:
El comentario publicado en el periódico USA Today que dice que "Balls of Fury hace que Dodgeball se vea como una obra de arte", significa que hay muy poca necesidad de seguir escribiendo. Es probable que esta película no llegue a los excesos obscenos de Superbad y The 40-Year-Old Virgin, pero eso no quiere decir que no presente a las mujeres como objetos, que no se sumerja en estereotipos y que no dependa del humor pesado —en muchas ocasiones, usa comentarios "punzantes" — para forzar las risas.
Una recomendación para los productores: quiten de la mesa cualquier conversación sobre hacer una segunda parte. El mundo no quiere ni necesita Balls of Fury II: La Venganza de la Paleta.