Un año después de haber visto a su padre morir en un accidente automovilístico, Kale lucha con la culpa y el enojo, y en algún momento le permite a estas emociones tomar lo mejor de él. El joven de último año de colegio golpea a un profesor y es sentenciado a tres meses de arresto domiciliario. Con un brazalete en el tobillo con el cual la policía puede saber si se encuentra a más de 50 metros de la puerta principal de su casa, Kale pasa su día viendo televisión, comiendo comida rápida, jugando videojuegos con su amigo Ronnie y tratando de evitar la irritabilidad que le provoca el encierro.
Gracias a unos binoculares y a unos vecinos que no creen en las cortinas, Kale descubre que cada ventana de su casa tiene vista a distintos "reality shows" en progreso. Si existiera un índice de audiencia que midiera la popularidad de esos programas, el número uno sería Desear a la Hermosa Chica que Acaba de Mudarse a la Casa Contigua, protagonizado por Ashley. De seguido, estaría Espiando al Chico Raro que Puede ser un Asesino en Serie, protagonizado por el misterioso señor Turner.
Kale entabla una amistad con Ashley, una adolescente con sus propios problemas y lo suficientemente extraña como para no importarle el voyeurismo de él. Junto con Ronnie, ellos espían la casa del señor Turner, sospechando que el hombre tiene algo que ver con una serie de mujeres desaparecidas. ¿Será que su imaginación los está provocando? ¿O será que el chico tranquilo que mantiene un jardín bien cuidado, en realidad es una amenaza para la humanidad?
ELEMENTOS POSITIVOS:
La escena con la que inicia la película involucra a Kale y a su padre (claramente se ve que son amigos que se respetan el uno al otro) pescando y compartiendo un refresco. El papá le dice palabras de aliento e invita a su hijo a hablar sobre los problemas de la vida. La madre de Kale lo ama demasiado como para dejarlo sumirse en la autocompasión; no obstante, existe una tensión entre ellos. Eventualmente, eso le abre el camino a Kale para que arriesgue su propia vida para salvar la de ella.
El arresto domiciliario beneficia a Kale en un aspecto: él aprende a apreciar a las personas que lo rodean, lo cual hace que se dé cuenta que es parte de una comunidad. Aunque no hay justificación para que esté espiando a Ashley, al menos Kale observa las fortalezas, debilidades y otros rasgos que la hacen un ser complejo, y no solo un objeto sexual.
CONTENIDO ESPIRITUAL:
Después de ver a Ashley en bikini, Ronnie proclama: "Existe un dios."
CONTENIDO SEXUAL:
Ashley explica que la infidelidad de su padre precipitó que su familia se mudara de la ciudad. Otro de los vecinos de Kale, regularmente espera a que su esposa salga de la casa para poder entrar a hurtadillas para verse con su amante.
(Se muestra a la pareja abrazándose.)
La cámara sigue la forma del cuerpo de Ashley, ya sea cuando se quita la ropa y queda en bikini porque va a nadar, cuando hace ejercicios usando un sujetador para tal propósito, cuando está tomando el sol o cuando se desviste en su habitación. Kale y Ashley se besan apasionadamente. En dos ocasiones, la audiencia observa lo que se ve en la televisión cuando los chicos ven videos pornográficos (parejas besándose, una mujer tocando sus propios senos, etc.). Se hacen unas cuantas alusiones sutiles sobre la masturbación. Bromeando con su papá, Kale, de forma indiferente, comenta que planea irse a vivir con la madre de su hijo ilegítimo. En un teléfono celular suena la canción "Me So Horny" ("Estoy Tan Caliente"). Kale estudia un anuncio comercial para un hotel de playa que presenta modelos voluptuosas en diminutos trajes de baño.
CONTENIDO VIOLENTO:
Kale golpea a su profesor de español en la cara. Los policías aparecen de pronto y golpean un poco a Kale cuando éste viola sus límites. Él juega un videojuego orientado al combate, donde se apunta y se dispara.
El accidente automovilístico que hiere a Kale y le quita la vida a su padre, es devastador y difícil de observar. Ashley describe la condición de las víctimas asesinadas; unas imágenes de Internet muestran un cadáver. Desde afuera, se observa sangre esparcida en una ventana.
[Advertencia: lo siguiente es un adelanto del argumento de la película] Efectivamente, hay un asesino suelto, quien conduce a unas revelaciones brutales y a un enfrentamiento final. Kale pelea con él en una batalla campal que destroza la casa y hace sangrar a ambos combatientes. Un hombre es apuñalado mortalmente. Ashley le aruña la cara a un chico con sus uñas y lo lanza sobre el enrejado. Un joven es golpeado fuertemente en la cabeza con una barra de metal, mientras a otro le quiebran el cuello. Los restos de las víctimas están ensangrentados y son encontrados en distintos estados de descomposición. Los saltos en las escenas empujan brutalmente las caras hacia la cámara. Un hombre engaña a una mujer para llevarla a su casa y luego nos enteramos que la ha asesinado. Otra mujer es atada, amordazada y lanzada contra una pared (el psicópata intenta cortarle la garganta).
LENGUAJE VULGAR:
La palabra “m…a” se usa en más de 20 ocasiones. También se usa la palabra “c…r”, en varias ocasiones se utiliza el nombre de Jesús de forma inadecuada y hay un gesto obsceno. Kale ve un programa policíaco en la televisión en el que una mujer vocifera muchas profanidades.
CONTENIDO CON ALCOHOL O DROGAS:
Un hombre y la chica con la que sale en una cita toman alcohol. La canción "Because I Got High" (“Porque Me Drogué”), se escucha brevemente en una escena.
OTROS ELEMENTOS NEGATIVOS:
Unos niños desagradables le lanzan huevos a Kale y dejan una flamante bolsa de excremento de perro en su jardín. Aunque es ostensible capturar a un criminal, un chico abre el cerrojo de un carro con una palanqueta, se roba un código de seguridad, y se escabulle en la casa de Turner. En las paredes de la casa de Kale, se ven carteles de música rock, algunos de ellos presentan bandas conocidas por sus letras oscuras o sexualmente provocativas.
CONCLUSIÓN:
Imagina a Cameron Crowe rehaciendo la película Rear Window de Alfred Hitchcock (después de ver Monster House en repetidas ocasiones), y cambiando el final con el estilo de Silence of the Lambs. Eso es Disturbia. En parte suspenso, en parte fantasía sexual adolescente cargada de angustia; la película quiere enclaustrar a los jóvenes, aislándolos de la verdadera comunidad a través de una pseudo interacción basada en mensajes de texto y juegos de video por Internet, por sentirse menos seguros en los vecindarios llenos de extraños misteriosos que tratan de engañar a todos con sus jardines bien cuidados. Son personas falsas con actividades ocultas y vidas vacías. Al menos, esta es la cínica perspectiva del equipo de LaBeouf, adolescentes impacientes.
De hecho, Kale representa la propia visión que tiene el director D.J. Caruso sobre los barrios residenciales. Caruso dijo: “Usted empieza a observar a sus vecinos. Estudia sus patrones. Empieza a imaginar las cosas que pasan en sus hogares y porqué pasan, y aún cuando todo puede ser inofensivo, también podría tratarse de esa cosa subversiva que algunos de nosotros creemos que es en realidad lo que pasa en el vecindario.” Hablando de subversivo, todo lo que pasa en la pantalla se trata de Caruso provocando paranoia y tocando de puerta en puerta, exponiendo los esqueletos que tienen los vecinos en los armarios. Adúlteros. Bandidos. Adictos a la pornografía. Asesinos en serie. Demasiado para unos jardines bien cuidados, amistosos saludos mientras se recoge el periódico por la mañana o niños vendiendo galletas. No, estas calles rodeadas de árboles son un lugar de miedo donde debe protegerse mientras camina con el perro.
Pero enfrentémoslo, Disturbia no es tanto una deformación de la vida en los vecindarios residenciales (a pesar del arma asesina tan simbólica como la cerca de estacas de la película The Hand the Rocks the Cradle), sino una excusa para un suspenso barato y placeres voyeuristas. Los chicos logran desatar sus deseos internos de espiar a la chica en bikini que vive en la casa contigua. Dentro de ese contexto, momentos de sexualidad y violencia se yuxtaponen ocasionalmente, poniendo a prueba los límites de la clasificación PG-13. En alguna parte, alguien piensa que los adolescentes de 13 años deberían estar expuestos a los restos en descomposición de una mujer asesinada y a imágenes de mujeres desnudas tocando sus propios senos en videos pornográficos. Díganme paranoico, pero sospecho que fue a alguien de Hollywood, y no de los vecindarios residenciales a quien se le ocurrieron semejantes ideas.