Daphne Wilder, quien es madre soltera, se la ha pasado la mayor parte de su vida adulta cuidando de sus queridas hijas. Dos de ellas ya tienen novio, pero la menor, Milly, aún no, y esto hace que Daphne quiera encontrarle el muchacho perfecto.
Esto suena bastante inocente…excepto que la definición que Daphne tiene del verbo ayudar es la definición que los demás le dan al verbo entrometerse. A pesar de las advertencias de sus hijas de que no se entrometa en el asunto, esta mamá autoritaria se encarga, sin que nadie lo sepa, de poner un anuncio personal en la Internet con la esperanza de encontrar un "compañero con quien compartir la vida" para Milly.
Después de 'limpiar' la fila de solteros de aquellos que son dudosos u holgazanes, Daphne encuentra a Jason, un arquitecto varonil que la impresiona y quien tiene una larga lista de credenciales impresionantes. Ella está decidida a que su hija se enamore locamente de este buen partido y los hace que tengan un "encuentro por casualidad". Pero Milly ya encontró un novio: Johnny, un músico que Daphne considera inadecuado para su hija.
Milly hace exactamente lo que algunas personas harían si estuvieran en la misma situación: se aventura a probar el camino de las citas dobles, saliendo con los dos hombres simultáneamente. Jason es todo lo contrario a ella y restringe su estilo, pero parece ser un muy buen partido como para dejar pasar la oportunidad (aparte de que su mamá está muy entusiasmada con él). Johnny no tiene el futuro en la palma de sus manos, lleva un hijo muy alborotador a cuestas, y trae pegada la etiqueta de "desaprobado por mi mamá". Sin embargo, Milly no puede evitar sentirse ella misma cuando está con él. Mmm. Esos apuros quisquillosos de este tipo de películas.
ELEMENTOS POSITIVOS:
A pesar de su manera manipuladora y llena de intrusión, Daphne quiere mucho a Milly y desea lo mejor para ella. Debido a su propio divorcio, Daphne le explica su comportamiento a Milly: "Sólo estaba tratando de protegerte para que no te convirtieras en alguien como yo". También le explica muy conmovedoramente que es muy difícil para la mayoría de las madres—particularmente las madres solteras que han dedicado su vida a sus hijos—saber cuándo y cómo no entrometerse. "El amor [de la maternidad] es el amor más imposible", le dice a sus hijas. "Ustedes díganme dónde comienza ese amor y dónde termina."
A pesar de que Daphne siempre anda sobre sus hijas, ellas le corresponden con los mismos sentimientos puros de su madre, y es obvia la conexión familiar fuerte que existe entre ellas. Daphne le aconseja a Milly (aunque un poco errada), "te amo lo suficiente como para decirte la verdad," y luego le da un sermón acerca de cómo encontrar satisfacción en la vida: "La felicidad es una serie de elecciones—no sucede sólo porque sí. El tomar una mala decisión puede cambiar tu vida." Jason se disculpa con Milly por haberse enfadado con ella por haber quebrado un artículo que el apreciaba mucho. De igual forma, Daphne pide disculpas por interferir tanto en la vida de Milly.
CONTENIDO ESPIRITUAL:
Al conocer a Jason, Daphne mira al cielo y dice, "Gracias, amado Señor." Después, su "oración" es mucho menos sincera cuando grita, "Ah, gracias, amado Dios" estando en medio de un jugueteo con el padre de Johnny, Joe, en la recámara (se da a entender que en ese encuentro ella experimenta su primer orgasmo). También ofrece un poco de "sabiduría" parecida a la de las tarjetas: "Dios no pudo estar en todos lados y por eso creó a las madres." Milly expresa que cuando se dio por vencida en tratar de encontrar su pareja, "el universo me trajo dos magníficos muchachos."
CONTENIDO SEXUAL:
En esta película femenina y llena de sexo, el director Michael Lehnmann (40 Days and 40 Nights) no esconde ni por un segundo que su objetivo es llegar a las personas aficionadas a las revistas con artículos sobre conociendo "un nuevo amor". En los primeros dos minutos las señoritas Wilder y su madre se ponen a discutir toscamente sobre los penes sin circuncisión, las diferentes formas de los pechos y el sexo casual. Todo esto pone el tono para una película llena de bromas propiamente clasificadas R, muy apenas expresadas en un lenguaje para una película clasificada PG-13.
Nos enteramos de cómo se siente un orgasmo femenino; de cuál es el récord de orgasmos en una noche de las "mujeres Wilder"; de qué tan escandalosas son las hermanas durante las relaciones sexuales; de cómo el amante de Milly la dejó por otro hombre; y aún más. Hasta el hijo pequeño de Johnny es procaz cuando saludo a Milly con el guión, "Yo tengo un pene y tú tienes una vagina—¿puedo verla?" Y lo vuelve a repetir después con otras mujeres.
Con respecto a los visuales, los espectadores ven una serie de escenas de "acción" en las recámaras, con los personajes vestidos (parejas besándose apasionadamente y acariciándose); y escenas después de las relaciones sexuales (personajes debajo de las cobijas con los hombros descubiertos). Milly accidentalmente entra en la recámara en donde están su madre y Joe (vemos parte de sus piernas entrecruzadas). La cámara lentamente recorre de arriba abajo a cada mujer Wilder mientras se desvisten y se quedan en ropa interior (una de las muchachas trae puesto unas tangas). Los atuendos revelan escotes y el abdomen superior. Mientras les están dando un masaje a las mujeres en el que podemos ver sus espaldas desnudas, Milly levanta la cabeza exponiendo parte de uno de sus pechos.
En un sitio Web para "encontrar un amigo(a) adulto(a)" se ven imágenes de parejas besándose con los hombros desnudos. También genera sonidos de gemidos y quejidos sexuales y de látigos—lo cual escuchamos por varios minutos en dos escenas diferentes. La trifulca hace que el perro de Daphne empiece a querer tener sexo con la silla y a lamber la pantalla de la computadora. Supuestamente Daphne se asombra cuando por casualidad entra a ese sitio Web, pero luego entra a un sitio similar de "personas sin inhibiciones sexuales".
Un beso apasionado entre Milly y Johnny inspira a varias parejas mayores que están en la misma área a hacer lo mismo—incluyendo dos mujeres.
CONTENIDO VIOLENTO:
Hay gente que se cae, tumba cosas al suelo y termina con pastel en el cabello. Daphne maneja imprudentemente tratando de poder ver un poco al muchacho misterioso con el que Milly anda saliendo, y casi choca con otro automóvil.
LENGUAJE VULGAR:
Se usa el nombre de Dios en vano más de 50 veces (incluyendo una vez con la combinación "m-----o". Los personajes usan la mala palabra "c--o" y "m------o" en más de una ocasión.
CONTENIDO CON ALCOHOL O DROGAS:
En varias comidas se toma vino o champaña. Después de haber tenido una serie de entrevistas con solteros no prometedores, Daphne pide una bebida alcohólica y dice, "lo necesito para poder soportar otra entrevista". Una conversación acerca de vinos caros hace que Jason se imagine que él y Milly "tomen hasta llegar y pasearse en Toscana". Joe ofrece un "par de gotas de brandy" como remedio para la laringitis.
OTROS ELEMENTOS NEGATIVOS:
En una conversación acalorada que Milly tiene con su hermana Maggie, quien es psiquiatra, se representa como broma el momento en que Milly, estando frustrada, le dice a un paciente muy propenso a querer suicidarse, que su doctora ha estado hablando de él por años. Y luego lo reta a que se tire por la ventana (sabiendo que él no lo haría).
Una de las partes más perturbadoras de Because I Said So es la forma despreocupada en la que toman los valores morales sexuales "anticuados" y la crítica tan severa que les otorgan. En esta película todo mundo está teniendo relaciones sexuales—y los que no, se dan cuenta de que es tiempo de hacerlo. Milly está "haciendo el cuchi-cuchi con dos muchachos al mismo tiempo" (Johnny y Jason no saben que están saliendo con la misma muchacha). Y cuando Daphne muestra el más mínimo asombro sobre eso, sus hijas se burlan de ella por no ver este comportamiento como algo normal.
Joe, entretanto, se mantiene imperturbable cuando Johnny y Milly se enredan en las cobijas (aún después de que el hijo pequeño de Johnny se entremete entre ellos). Joe y Daphne pasan de ser conocidos a compartir la cama en un tiempo récord—con la aprobación total de las hijas.
CONCLUSIÓN:
Casi todas las películas femeninas me dejan mirando al techo ya sea por estar completamente aburrido o molesto por el diálogo tan trillado, la trama sensiblera y hasta los finales predecibles. Bueno, ya se los dije. De hecho, ha habido ocasiones en las que he forzado a mi sentimental esposa a que me escuche cuando he desmantelado una comedia romántica, explicándole las 101 razones por las que pienso que un escritor de las tarjetas Hallmark pudo haber creado mejor guiones.
Así que estoy totalmente consciente de que probablemente yo no entienda todas las matices emocionales que Because I Said So contiene. Comprendo que tal vez haya bromas que inherentemente sean más chistosas para las hijas, las madres, las esposas y las novias que para mí. Y tal vez pueda entender cómo Annie Hall (Diane Keaton) pudo, para aquellos que tienen relaciones sexuales más razonables, evocar una reacción diferente a la de un gemido, a pesar de haber hecho el mismo personaje en las últimas dos décadas.
Pero en este cuento disfuncional de madre e hija, las relaciones sexuales triunfa por sobre todo—el desarrollo del carácter, la narración y la moralidad. Y esta no es una observación de un hombre o una mujer, y no tiene nada que ver con el que a mí me guste o no las grandes películas de drama sentimentaloide. Con la ética sexual tan "floja" como un par de pantalones que quedan flojos después de haber perdido bastante peso, Because I Said So astutamente crea una atmósfera sórdida de "mujeres divirtiéndose" tocando los temas de orgasmos, penes, relaciones sexuales casuales y todo lo demás que aplique, con una actitud obstinadamente franca (y de relatividad postmoderna). ¿Consideraría yo que todo esto está bien si fuera "más sensible" y llorara más fácilmente? Lo dudo.